EL AMOR Y LA FE, REQUISITOS DEL MATRIMONIO?

marzo 30, 2020 nulidad, spot
‘…HAY QUE RESPETAR EL AMOR.’ (Salomé, O. Wilde)

En los cursos de Derecho eclesiástico matrimonial suele plantearse a los alumnos una pregunta capciosa: ¿cuál es la relevancia del amor respecto de la validez del matrimonio? ¿y la de la fe?  A muchos alumnos les sorprende que la respuesta sea ‘ninguna’.  Esto es, que tanto la fe de los contrayentes como el amor que puedan tenerse es absolutamente irrelevante a la hora de determinar si un matrimonio canónico es valido o no lo es.

El primer y único requisito que determina la validez del matrimonio canónico es el consentimiento vertido por los cónyuges, siendo irrelevante a estos efectos que tengan fe o amor.  El núcleo de todo ello radica en el hecho de que el ius connubi, el derecho a contraer matrimonio (esto es, a constituir una alianza hombre-mujer indisoluble y única dirigida a la generación y educación de la prole) forma parte del acervo de derechos inherentes al ser humano y para que tal alianza se produzca basta con que los contrayentes emitan válidamente su consentimiento en tanto en cuanto se presume que el ser humano (a partir de una determinada edad) es consciente de que el matrimonio es una alianza hombre-mujer dirigida a la generación de la prole por medio de cierta cooperación sexual.

La sacramentalidad del matrimonio es ajena a la fe de los contrayentes (de otro modo no cabrían los matrimonios mixtos) y existe en tanto en cuanto los contrayentes emiten su consentimiento ante el celebrante.  El dominico Bruno Esposito OP en su obra ‘La fede como requisito per la validita del matrimonio sacramentale’ trata a fondo el tema.

En cuanto al amor, la existencia o no del mismo es absolutamente irrelevante en cuanto a la validez del matrimonio se refiere y, ello, aunque parezca una explicación radical, en tanto en cuanto el amor no es causa del matrimonio, sino un motivo (un importante motivo) del mismo.

Lo decisivo no es que los esposos estén enamorados, lo determinante del vínculo es que los cónyuges emitan su consentimiento válidamente dirigido a la celebración del matrimonio. La causa del matrimonio canónico es la voluntad de constituir la alianza hombre-mujer mencionada más arriba. Los motivos que impulsan a los cónyuges a ello pueden ser, por tanto, diversos, sin que sean relevantes a los efectos de la validez del matrimonio.

La consecuencia pragmática que se extrae es que, la falta de fe o de  amor (o la pérdida posterior de ambos) no permiten fundamentar una demanda de nulidad matrimonial.  No obstante es cierto que ambos, fe y amor, sí que serán relevantes a la hora de la consideración de la concurrencia de alguna de las causas que determinan la nulidad del matrimonio.

 

 

juan vives
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