Parejas estables no casadas

abril 14, 2020 abogados, spot

En los años 70 del siglo XX comenzaron a aparecer las uniones de hecho, las uniones libres, las parejas de hecho, los compañeros sentimentales… en definitiva, diversas formas de denominar la relación afectiva que vinculaba a aquellas personas que no deseaban formalizar un vínculo ni someterse a ningún régimen legal que regulase sus relación y ello  por diversos motivos (culturales, políticos, intelectuales, religiosos…).  Curiosamente (contradictoriamente?) a finales del siglo esas mismas personas reclamaron una regulación o reconocimiento jurídico de su situación. 

El resultado una auténtica paradoja (ni a Chesterton se le hubiera ocurrido): la regulación de la pareja de hecho. Dicho lo cual y abstrayéndonos de cualquier consideración lógico jurídica de la congruencia del ser humano, lo cierto es que en España están reguladas las parejas estables o de hecho. De hecho están muy reguladas, pues cada Comunidad autónoma tiene su propia norma al respecto, lo que complica, territorialmente hablando, la situación.  No vamos a entrar en cada una de las regulaciones autonómicas, sería excesivamente prolijo y escapa a la intención de estas aproximaciones. 

Esencialmente, una pareja estable se constituye cuando sus miembros manifiestan su voluntad de configurarse como tal ante el correspondiente órgano de la administración autonómica competente.  La manifestación suele hacerse por medio de la cumplimentación de la oportuna instancia a la que, en algunos casos, se aporta una escritura notarial en la que consta la voluntad de las partes de formar una pareja estable (en ausencia de tal escritura suele tramitarse un acta de notoriedad para acreditar la existencia de la pareja) así como los oportunos documentos acreditativos de la identidad de los miembros de la pareja y de su condición de solteros o divorciados y algún tipo de declaración responsable en la que se manifiesta que no se forma parte de ninguna otra pareja estable. 

Tras examinar los documentos y el cumplimiento de los requisitos exigidos por la respectiva norma, el órgano competente inscribe la pareja en el oportuno registro, emitiendo la correspondiente resolución.  Desde ese momento, a efectos administrativos (esencialmente) la pareja recibe un tratamiento idéntico al del matrimonio. 

En los aspectos civiles, sin embargo, no se produce tal identidad, pues no existiendo vínculo matrimonial no se despliegan los efectos que el matrimonio produce en cuanto a pensiones compensatorias, régimen económico, herencia.. sin perjuicio de las previsiones que cada una de las normas autonómicas contemple para cada caso.

¿Cuál es la ventaja de la pareja de hecho? Sin duda alguna, la rapidez en su constitución y la rapidez con la que la misma puede romperse (cada legislación ha fijado los concretos requisitos para ello, si bien en algunas Comunidades autónomas basta con que uno de los miembros de la pareja presente un escrito manifestando que ha cesado su condición de pareja para que la pareja de hecho quede extinguida) lo que en muchos casos sirve de acicate para quien necesita realizar algún trámite administrativo con celeridad y no puede esperar a llevar a cabo los trámites que exigiría un matrimonio. 

¿Desventajas? Que no es un matrimonio y, por tanto, no le resulta de aplicación el régimen jurídico del matrimonio, pero, obviamente, partimos del presupuesto de que quienes constituyen una pareja de hecho optan por tal figura porque no quieren que les sea aplicado el régimen propio del matrimonio.  

juan vives
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Aproximaciones. Comentarios y opiniones sobre cuestiones relacionadas con el Derecho de familia y el Derecho en general. Son meras expresiones de la opinión de su autor. Nunca consejos jurídicos, pues sólo se puede asesorar jurídicamente tras estudiar cada concreto supuesto.

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